miércoles, 7 de octubre de 2009

Ocho años de la invasión ¿Qué hay detrás de la guerra de Afganistán?

Ocho años de la invasión
¿Qué hay detrás de la guerra de Afganistán?

Enrico Piovesana
PeaceReporter

Traducido para Rebelión por S. Seguí


¿La minería de uranio? ¿El oleoducto transafgano? ¿La posición geoestratégica? ¿O tal vez el control del tráfico de drogas?

¿Por qué, hace exactamente ocho años, los Estados Unidos y sus aliados invadieron y ocuparon Afganistán? ¿Qué intereses están ocultos detrás de las explicaciones oficiales de esta guerra? Las hipótesis formuladas en estos años son muchas, pero ninguna suficientemente convincente. A excepción de una, aunque muy difícil de probar.

Los recursos energéticos. En informe publicado en diciembre de 2000 en el sitio web de la Energy Information Administration (EIA), organismo de estadística del Departamento de Energía de Estados Unidos (que luego fue retirado), Afganistán se presenta como un país con escasos recursos energéticos (nunca explotados) que, según datos que se remontan al periodo de la ocupación soviética, consisten en unas reservas de petróleo de 95 millones de barriles (concentradas en la zona de Herat), depósitos de gas natural de 5 billones de pies cúbicos (en el Shebergan), más 400 millones de toneladas de carbón (entre Badakshan y Herat).

Recursos demasiado pequeños para justificar una invasión militar cuyo coste hasta la fecha, sólo para los Estados Unidos, es de casi 230 mil millones de dólares.

Muchos en Afganistán hablan de yacimientos de uranio en el desierto de la provincia meridional de Helmand, donde el control y la explotación estarían en el centro de una dura disputa entre fuerzas estadounidenses y británicas. Pero por ahora esta historia no ha tenido ninguna confirmación.

El oleoducto transafgano. Muchos estiman que es la verdadera motivación que llevó a los Estados Unidos a invadir Afganistán en 2001.

El proyecto de construir una conducción de 1.680 kilómetros de largo para transportar gas de Dauletabad , en Turkmenistán, hasta Pakistán a través de Afganistán occidental (Herat y Kandahar) se inició en 1996 por la compañía petrolífera estadounidense Unocal (para la que trabajaban tanto Hamid Karzai como Zalmay Khalizad) en cooperación con el régimen talibán (en 1996, Unocal abrió una oficina en Kandahar y el año siguiente miembros del gobierno talibán fueron recibidos en EEUU).

La idea fue abandonada a finales de los años 90 a la espera de que “la situación política y militar en Afganistán mejore (fuente: EIA, diciembre de 2000). Dada la imposibilidad de abrir el corredor sur de Asia, Occidente optó por el del Cáucaso meridional, y en 2006 se inaugura un gasoducto que transporta gas de Turkmenistán a Turquía a través del Mar Caspio, Azerbaiyán y Georgia (y que a partir de 2015 se conectará al gasoducto Nabuco).

El proyecto de gasoducto transafgano, sin embargo, no se abandona. Los tres países involucrados vuelven a estudiarlo a partir de 2002, y en abril de 2008 firman un acuerdo con India, que prevé la apertura del oleoducto en 2018 (previsión excesivamente optimista, según los analistas en el sector). Para financiar el proyecto (7.600 millones de dólares) se cuenta con el Banco Asiático de Desarrollo (del que Estados Unidos y Japón son los principales accionistas.) Las empresas petroleras interesadas son estadounidenses, británicas y canadienses.

Aunque importante, parece arriesgado identificar con este proyecto –de muy difícil realización y superado por otras rutas– el motivo de la continua ocupación de Afganistán por los occidentales.

La ubicación estratégica. Afganistán tiene la desgracia de estar en el corazón del continente asiático, en una posición estratégica que permite a quien controle el país monitorear de cerca todas las potencias nucleares de la región: China, Rusia, India y Pakistán; y completar el cerco de Irán, país que en caso de guerra con EE. UU. se enfrentaría a un ataque por dos frentes: Iraq y Afganistán.

Sin embargo, según muchos analistas militares, la voluntad estadounidense de controlar Afganistán debe leerse, sobre todo, en clave de contraposición a China, considerada por el Pentágono como la mayor amenaza potencial a la hegemonía militar y económica mundial de Estados Unidos no sólo en Asia sino también en el Oriente Próximo, África y América Latina. Una amenaza que se hizo más real después de la creación en junio de 2001, de la alianza político-militar liderada por China: la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), que reúne a China, Rusia, las repúblicas de Asia Central, y pronto, tal vez incluso Irán. Y que, en el futuro, dada su integración gradual con la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la alianza político-militar liderada por Rusia, podría extender su influencia hasta Europa oriental (Belarús) y el Cáucaso (Armenia), convirtiéndose, a todos los efectos, en una alianza contrapuesta a una OTAN liderada por EEUU. Un Afganistán bajo control americano es una espina en el costado de China, en particular por su proximidad a Xinjang, una región riquísima en petróleo y desestabilizada por el nacionalismo uigur (tradicionalmente sostenido por la CIA).

La importancia geoestratégica de Afganistán es innegable y ha desempeñado ciertamente un papel importante en la decisión de EE. UU. de ocupar el país y establecer bases militares permanentes.

El negocio de las drogas. Pero quizás detrás de la guerra en Afganistán se escondan intereses aún mayores y más inconfesables: los relacionados con el control del tráfico mundial de heroína, uno de los negocios más rentables del planeta, con un volumen de negocio anual estimado en alrededor de 150 mil millones de dólares por año.

No es ningún secreto que el auge en la producción de opio y heroína en los años 70, en el llamado Triángulo de Oro (Laos, Birmania, Camboya), fue dirigida por la CIA, que con el producto de las operaciones de tráfico de drogas financiaba sus operaciones anticomunistas del Sudeste Asiático. El mismo sistema –igualmente bien conocido– fue adoptado por la CIA en los años 80 en América Latina, para financiar, con el producto de la cocaína, la guerrilla antisandinista de la Contra en Nicaragua, y en Afganistán, con los ingresos de la heroína, la resistencia antisoviética de los mujaheddin.

En Afganistán, el negocio continuó también en los años 90 y se incrementó con la llegada al poder de los talibanes, con el conocido respaldo de la CIA. Hasta 2000, cuando el mulá Omar, a fin de obtener apoyo internacional para su régimen, decidió prohibir la producción de opio, que en 2001 cayó a niveles cercanos a cero. Una producción que en el Afganistán "liberado" y controlado por los militares y los servicios secretos de EEUU se reanuda a pleno ritmo desde 2002 (cuando los talibanes aún no habían regresado) pulverizando todos los récords históricos y transformando en pocos años este país de Asia meridional en el principal productor de heroína del mundo (93 por ciento de la producción mundial). Una situación que las fuerzas de EE. UU. presentes en Afganistán se han negado sistemáticamente a afrontar, afirmando que éste “no era su trabajo” y dejándolo en manos del gobierno títere de Kabul.

Según un número cada vez mayor y más heterogéneo de expertos y de personas bien informadas, la CIA habría subcontratado la producción y el procesamiento de la heroína al narco-Estado encabezado por Karzai, protegiendo por su parte las rutas de evacuación por vía terrestre (Pakistán, Irán y Tayikistán) y gestionando directamente los despachos por vía aérea hacia el exterior.

¿Una nueva Air América? (1) Según una investigación realizada por el canal de televisión ruso Vesti, la heroína afgana sale de Afganistán a bordo de aviones estadounidenses de carga militar directamente desde las bases de Ganci en Kirguistán, y de Inchirlik, en Turquía. Y según ha escrito en The Guardian el periodista afgano Nushin Arbabzadah, a menudo oculta en ataúdes de los militares de EE. UU., llenos de droga en lugar de cadáveres.

"Creo que es posible que esto suceda, aunque no puedo intentarlo", comentó diplomáticamente el embajador ruso en Kabul, Zamir Kabulov.

El periodista ruso Arkadi Gubnov, de Vremya Novostei, haciendo pública una información proporcionada por una fuente de los servicios secretos afganos, ha escrito “el 85 por ciento de toda la droga producidas en Afganistán se transporta al exterior por medio de la aviación estadounidense.”

El pasado verano, el general ruso Mahmut Gareev, ex comandante de las tropas soviéticas en Afganistán, manifestó a Russia Today: “Los estadounidenses no hacen nada contra la producción de droga en Afganistán porque les proporciona, por lo menos, 50 mil millones de dólares al año. No es un misterio que los estadounidenses transportan la droga en sus aeronaves militares al extranjero”.

El periodista estadounidense Dave Gibson, de NewsMax, ha citado una fuente anónima de los servicios de inteligencia de EE. UU. al afirmar que “la CIA siempre ha estado involucrada en el tráfico mundial de drogas, y en Afganistán simplemente llevan a cabo su negocio favorito, como hicieron durante la guerra de Vietnam.”

El economista ruso Mikhail Khazin dijo en una entrevista que “los estadounidenses están trabajando duro para mantener el tráfico de estupefacientes en Afganistán a través de las garantías de seguridad que la CIA da a los traficantes locales de drogas.”

“Estados Unidos no se opone al narcotráfico afgano para no socavar la estabilidad de un gobierno apoyado por los principales traficantes de drogas en el país, empezando por el hermano de Karzai”, escribe el famoso periodista norteamericano Eric Margolis en el Huffington Post. “Lo sucedido en el pasado en Indochina y América Central indica que la CIA podría estar implicada en el tráfico de drogas afganas en mayor medida que la que ya sabemos. En ambos casos, los aviones de la CIA transportaban drogas al extranjero en nombre de sus aliados locales, y lo mismo podría ocurrir en Afganistán. Cuando la historia de la guerra se haya escrito, la sórdida participación de Washington en el tráfico de heroína afgana será uno de los capítulos más vergonzosos.”

¿Narcodólares para salvar a los bancos en crisis? Antonio Maria Costa, director general de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), en una entrevista al semanario austríaco Profil declaró: "El narcotráfico es la única industria en crecimiento. Las ganancias son reinvertidas sólo en parte en actividades ilegales, el resto del dinero se coloca en la economía legal mediante operaciones de blanqueo. No sabemos cuánto, pero el volumen es impresionante. Esto significa la entrada de capital de inversión. Hay indicios de que estos fondos también acabaron en el sector financiero, que está bajo presión evidente desde la segunda mitad del año pasado (debido a la crisis financiera mundial, N. del autor).

El dinero del tráfico de drogas es actualmente el único capital líquido disponible para inversión. En la segunda mitad de 2008, la liquidez era el principal problema del sistema bancario, de ahí que este capital en efectivo se haya convertido en un factor importante. Parece que los préstamos bancarios han sido financiados con dinero que proviene del narcotráfico y otras actividades ilegales. Es, obviamente, difícil de probar, pero hay indicios de que algunos bancos se han salvado por estos medios.”

(1) Air America: línea aérea estadounidense establecida en 1946, propiedad de la Central Intelligence Agency (CIA) y gestionada por su División de Operaciones Especiales, responsable de las actividades secretas de la Compañía, desde 1950 hasta 1976. Para más información sobre participación de la CIA y de Air America en el tráfico, véase Alfred W. McCoy: The Politics of Heroin in Southeast Asia, 1972. (N. del t.).

Fuente: http://it.peacereporter.net/stampa/18036

GOP Delegation Violates the Logan Act Are Republicans Breaking US Law in Honduras?

October 7, 2009
GOP Delegation Violates the Logan Act
Are Republicans Breaking US Law in Honduras?

By BRENDAN COONEY

As if the right needed to add to its anti-democratic pedigree, Republican leaders have flocked to Tegucigalpa to bolster the junta in Honduras.

Nine Congressional Republicans – including seven in the past week as the crisis heats up -- have now met with Roberto Micheletti, who took power after a military coup June 28.

This is a coup that has been denounced by everyone from the Organization of American States to the United Nations, which passed a resolution calling “categorically on all states to recognise no government other than that” of the elected president, Manuel Zelaya. No state has recognized Micheletti as president.

But U.S. Republicans have.

“He is the president of Honduras,” said Rep. Ileana Ros-Lehtinen, the ranking Republican on the House Foreign Affairs Committee, on Monday. “Some people tell me 'de facto' government, but under the Constitution of the Republic I am seated here with the president of this country and it’s a great honor.”

Leading us further down the rabbit hole is South Carolina Senator Jim DeMint, a member of the Foreign Relations committee, who visited Micheletti and his backers Oct. 2: “We saw a government working hard to follow the rule of law, uphold its constitution, and to protect democracy for the people of Honduras.”

Consistent with every other country, from Venezuela on the left to Colombia on the right, U.S. President Barack Obama’s policy has been to not recognize or meet with Micheletti.

Since contact with Micheletti is in direct conflict with stated U.S. interests, these nine Republicans, as well as Senate Minority Leader Mitch McConnell, who has aided them, seem to have broken U.S. law. The Logan Act says that anyone who without government authorization “directly or indirectly commences or carries on any correspondence or intercourse with any foreign government or any officer or agent thereof, with intent to influence the measures or conduct of any foreign government or of any officer or agent thereof, in relation to any disputes or controversies with the United States, or to defeat the measures of the United States, shall be fined under this title or imprisoned not more than three years, or both.”

Tomas Ayuso, a research fellow at the Council on Hemispheric affairs who spent the summer reporting on the crisis from Tegucigalpa, agrees. The members of Congress meeting with Micheletti “are in violation of the Logan Act,” he said.

There have been three Republican trips to Honduras to meet with Micheletti: a July trip by House members Connie Mack (R-Florida) and Brian Bilbray (R-California); last week’s trip by Senators Jim DeMint (R- South Carolina), Aaron Schock (R-Illinois), Peter Roskam (R-Illinois), and Doug Lamborn (R-Colorado); and Monday’s visit by House members Ileana Ros-Lehtinen (R-Florida), Lincoln Diaz-Balart (R-Florida), and Mario Diaz-Balart (R-Florida).

Though ignorance of the law is no defense, could it be that our representatives didn’t know about Obama’s policy of not meeting with Micheletti? No.

Mack’s report from his trip, for example, reads: “After ending the luncheon, the Ambassador re-emphasized the Obama Administration’s policy of no contact with Honduran President Micheletti. Congressman Mack nonetheless demanded that all sides should have their arguments heard, and therefore insisted on the meeting.”

How is that not a violation of the Logan Act?

Incidentally, Mack has called the Organization of American States “dangerous” for supporting Zelaya – an elected leader – and not Micheletti – a coup leader. By that logic, he finds every country in the world dangerous.

That Republicans would wage battle against democracy comes as no surprise. But how Democrats let them get away with sabotaging the stated interests of the United States is another matter.

Sen. John Kerry, who chairs the Foreign Relations Committee, tried to stop DeMint’s trip to Honduras, but when DeMint appealed to McConnell, he wound up riding to Honduras in a Pentagon airplane. How could Obama not have known that his own Defense Department was thwarting him? Why hasn’t the airplane matter been investigated?

Obama has been disturbingly blasé about the coup, perhaps because Zelaya had become a critic of the United States in the vein of Chavez. Secretary of State Hillary Clinton even called Zelaya’s attempted return “reckless.” But Obama now has begun rescinding visas for backers of Micheletti, and he has cut off $30 million in aid to Honduras.

These moves come more than two months after the coup, and Obama’s hesitation has only girded Micheletti’s will. “[U.S. officials] are doing these piecemeal steps to see how the de facto regime responds,” said Vicki Gass of the Washington Office on Latin America, a human rights group. “And each time the de facto regime remains intransigent, they up the ante, but it takes them way too long.”

Opponents ousted democratically elected Manuel Zelaya for trying to hold a referendum on rewriting the constitution. They accuse him of wanting to get rid of the single-term limit, a charge he denies. In a pre-dawn raid, the military seized a pajama-clad Zelaya and sent him to Costa Rica. He snuck back into the country Sept. 21 and has been holed up in the Brazilian embassy, surrounded by Micheletti’s soldiers.

That hasn’t stopped Republicans from arguing that the United States should support a putsch that even one of its leaders has admitted is illegal.

In an interview with the Miami Herald, the Honduran military’s chief lawyer, Colonel Herberth Bayardo Inestroza, acknowledged that it was an illegal military-led coup: “In the moment that we took him out of the country, in the way that he was taken out, there was a crime.”

Inestroza justified the move by saying that merely imprisoning Zelaya would have led to bloodshed, because his supporters would have demonstrated for his release. “We know there was a crime there,” he said. “[But] what was more beneficial, remove this gentleman from Honduras or present him to prosecutors and have a mob assault and burn and destroy and for us to have to shoot? If we had left him here, right now we would be burying a pile of people.”

As for the raft of U.S. Republicans backing the coup (and refusing to call it a coup), their fear is something else: socialism.

“This is about trying to stymie the Obama administration's efforts in Latin America and the Republicans’ obsession with Hugo Chavez and their concern about his expanding influence in the region,” Dan Erikson, a senior associate at the nonpartisan Inter-American Dialogue think tank in Washington, told the Associated Press.

Whether or not the Republican trips are found to be illegal, they are surely helping Micheletti dig in his heels. The toxic soup is likely to boil over after the Nov. 29 election, whose results the United States and other countries have said they will not recognize because of the coup and crackdown on civil liberties.

Meanwhile Republicans blow on for freedom, somehow keeping their faces straight. “The way out of this problem is to respect the free and fair elections that the people of Honduras are going to have," said Ros-Lehtinen, whose sterling right-wing creds include cheerleading the U.S. invasion of Iraq and telling Israel after it bombed Syria: “We are a better world because you did that.”

“I will tell my colleagues (U.S. Congressmen) to come to Honduras, not to see the newspapers, CNN or any media, to come here to meet with the legitimate government to listen their aspiration of living in peace and democracy,” Ros-Lehtinen said.

This aspiration apparently includes shutting down two media outlets, banning freedom of assembly, and arresting over a thousand protesters. The crackdown has killed eleven people, according to the Committee for Families of the Disappeared and Detainees in Honduras, or Cofadeh. On Sept. 30, Micheletti rounded up the 55 farmers who had occupied the National Agrarian Institute to protest the coup, and a judge ordered 38 of them to be held on charges of sedition.

Joining Ros-Lehtinen in her Oct. 5 visit was Rep. Lincoln Diaz-Balart and his younger brother, Rep. Mario Diaz-Balart. All three are Cuban exiles long driven by opposition to Fidel Castro. The Diaz-Balarts are sons of Rafael Diaz-Balart, minister of the interior under the U.S.-backed Cuban dictator Fulgencio Batista, overthrown by another coup leader, Castro, in 1959.

The anti-democratic instincts of the right are not limited to politicians with such a personal kite in the sky.

The Wall Street Journal gave a platform to Micheletti on its op-ed page, on which amid all the rationalizations for the coup, he writes, “Regarding the decision to expel Mr. Zelaya from the country the evening of June 28 without a trial, reasonable people can believe the situation could have been handled differently.” And here’s how the fair-and-balanced Journal editors sugarcoat Micheletti: “Mr. Micheletti, previously the president of the Honduran Congress, became president of Honduras upon the departure of Manuel Zelaya. He is a member of the Liberal Party, the same party as Mr. Zelaya.”

Departure? The only departure here is from the world of reason, in which we can call a military seizure of a president a coup and not an act of freedom, and see it as something that needs to be resisted by other governments before there’s a lot more blood spilled.

Brendan Cooney is an anthropologist living in New York City. He can be reached at: itmighthavehappened@yahoo.com

miércoles, 30 de septiembre de 2009

¿Desempolva la CIA la Operación Mangosta contra Venezuela?

¿Desempolva la CIA la Operación Mangosta contra Venezuela?

Percy Francisco Alvarado Godoy
Rebelión


La reciente publicación, el pasado 24 de septiembre, de una información sobre la participación de la ultraderecha venezolana en un plan para entrenar a un centenar de estudiantes venezolanos, pertenecientes a la UVV, la UCAB, la UNIMET, la UNET, ULA, entre otras, para ser entrenados en técnicas subversivas en Miami, en contubernio con organizaciones terroristas de origen cubano y por especialistas de la CIA, pone al desnudo la magnitud del plan desestabilizador implementado contra el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela y revive pasadas operaciones de gran envergadura como la Operación Mangosta, usada contra Cuba en la década de los 60 del pasado siglo.

De acuerdo con dicha información, el grupo de estudiantes recibió entrenamiento en Miami sobre preparación de cocteles Molotov, resistencia guerrillera en la ciudad, amotinamiento, así como un fuerte entrenamiento ideológico anticomunista. El plan era, en esencia, que pusieran en práctica estas técnicas luego de su regreso a Caracas. Otro paso posterior, que ya se encuentra en período de implementación, es la multiplicación en talleres y encuentros en las universidades venezolanas de los conocimientos recibidos por parte de representantes de grupos como la FNCA, Alpha 66, Vigilia Mambisa, Movimiento Democracia, Consejo para la Libertad de Cuba y otros. Han participado igualmente varios miembros de la mafia terrorista venezolana de Miami como Rafael Poleo y su hija Patricia Poleo, Donatella Ungreddaen, ex coronel Antonio Semprum Valecillos, los ex tenientes José Antonio Colina, Isaac Solórzano y Henry Clement, el ex mayor Manuel Ramírez y otros, en unión de Pablo Díaz.

El objetivo de esta maniobra golpista tiene un carácter mediático y desestabilizador, presentando ante el mundo una falsa oposición a las reformas constitucionales emprendidas por el gobierno bolivariano. El empleo de los estudiantes de las universidades burguesas por la ultraderecha antichavista tuvo su origen en las movilizaciones previas al referéndum de la reforma constitucional de noviembre de 2007, cuando crearon un aparatoso show mediático alentador de la violencia callejera. Este preparado show mediático desembocó hace unos días cuando un grupo de estudiantes, manipulados por la extrema derecha se declaró en huelga de hambre ante la oficina de la Organización de los Estados Americanos, para atacar una supuesta persecución política por parte del gobierno.

Las orientaciones para los grupos opositores, particularmente los estudiantes en huelga, vienen del Norte y existen varios antecedentes que comprometen a los contrarrevolucionarios venezolanos radicados en Miami y a la mafia anticubana en esa ciudad, así como a la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos.

Como ya señalamos, existen fuertes evidencias de que las actuales ofensivas de la CIA contra Venezuela son la expresión de un intento de revivir la Operación Mangosta, esta vez contra la nación sudamericana, como una manera sistémica de implementar la guerra sucia en un amplio espectro.

John F. Kennedy aprobó la Operación Mangosta el 30 de noviembre de 1962, como un vasto plan de contingencia para derrocar a la Revolución Cubana después de la derrota de Playa Girón. A grandes rasgos, la CIA se propuso el desarrollo de agresiones de todo tipo contra territorio cubano, que incluían los ataques terroristas desde territorio norteamericano, la creación de focos guerrilleros en las montañas de la Isla, la planificación de acciones militares que propiciaran la intervención directa de las Fuerzas Armadas norteamericanas en Cuba, las agresiones económicas y una fuerte guerra ideológica a nivel internacional. En este sentido, se vieron involucradas diversas agencias y organismos estaduales de EE UU, tales como la propia CIA, los Departamentos de Defensa, de Estado y de Tesoro, así como la Agencia de Información de los Estados Unidos y otras agencias especializadas de la comunidad de inteligencia norteamericana.

Para implementarla, el gobierno norteamericano creó la estación JM-WAVE y destinó millones de dólares para lograr su cometido, reestructurando toda la jerarquía de inteligencia. Nuevos halcones pasaron a dirigir la CIA, entre ellos John Mc Cone como nuevo jefe de la misma, el general Marshall Carter, Richard Helms, el general Maxwell Taylor, Richard Bissell y otros; dedicándose a las operaciones específicas contra Cuba William Harvey, como Jefe de la Cuban Task Force; y Samuel Halpern, como su segundo al mando.

El bandidismo desarrollado por la CIA nucleó a cerca de dos mil individuos que cometieron incontables crímenes en las zonas rurales. La Operación Mangosta también concibió la guerra biológica contra Cuba, dirigida a dañar a la población civil y sabotear la producción de la Isla. También la Operación Mangosta contaba, entre sus 32 tareas, con 13 vinculadas a la guerra económica, que incluían el entorpecer el comercio de Cuba con otras naciones, atentar contra las producciones agropecuarias y mineras, atentar contra representaciones cubanas en el exterior, así como afectar la generación energética y las producciones industriales del país.

Durante el período de vigencia del Plan Mangosta, en un lapso de unos 14 meses se registraron de ellas 716 sabotajes de envergadura contra objetivos económicos. Como respuesta, Cuba accedió a la sugerencia de la Unión Soviética de emplazar cohetes atómicos en su territorio, lo que condujo a la Crisis de los misiles de Cuba en octubre de 1962, el momento álgido de la Guerra Fría.

Para los altos personeros de la administración norteamericana estaba claro que todas las acciones de la guerra irregular contra Cuba, desembocarían en un conflicto armado entre las dos naciones, previsto para octubre de 1962. Sin lugar a dudas, el impacto de esta operación de la CIA fue enorme, no solo en la cantidad de daños humanos provocados, sino también en cuanto a afectaciones económicas. Solo en el período de ejecución de los planes de la operación Mangosta, se realizaron 716 grandes sabotajes de envergadura contra la economía cubana.

Aunque teóricamente fue suspendida luego de octubre de 1962, la Operación Mangosta continuó adquiriendo distintos matices hasta el día de hoy. Por un lado sirvió de base a las políticas de las subsiguientes administraciones norteamericanas hacia Cuba y, por otro, preparó a un extenso grupo de terroristas que han causado muertes y daños incalculables a las naciones latinoamericanas, muchos de los cuales participan hoy en las agresiones contra Venezuela.

La guerra sucia contra la Revolución Bolivariana llevada a cabo por los Estados Unidos guarda grandes coincidencias con los planes usados una vez contra Cuba. Examinemos algunos elementos para atestiguar esta aseveración:


● Creación y apoyo a una base contrarrevolucionaria en el exterior: La CIA ha buscado entre los cerca de 10 000 venezolanos residentes en Miami, al personal idóneo para desarrollar su guerra sucia contra Venezuela, al igual que lo hizo una vez con los contrarrevolucionarios cubanos que emigraron hacia esa ciudad luego del triunfo revolucionario de 1959.

En tal sentido, se ha apoyado en la base contrarrevolucionaria cubana residente en esa ciudad floridana, de la que ha solicitado apoyo a sus planes contra Chávez. Los grupos terroristas radicados en Miami han prestado financiamiento y entrenamiento a los contrarrevolucionarios venezolanos y han participado, asimismo, en las campañas mediáticas contra su gobierno.

Algunos hechos aseveran esta afirmación: El 29 enero de 2003, se creó una alianza entre los Comandos F-4, organización terrorista del auto proclamado comandante, Rodolfo Frómeta, y la mal llamada Junta Patriótica Venezolana, dirigida por el capitán golpista Luis Eduardo García. Esta alianza entre terroristas ha permitido que se entrenen cerca de cincuenta extremistas en los pantanos de los Everglades, con vistas a desarrollar acciones violentas contra Cuba y Venezuela.

Imitando los desfiles callejeros de los escuálidos en Venezuela, tuvo lugar el 18 de enero de 2003 una marcha contra la Revolución Bolivariana, en la que participaron varios representantes de la mafia terrorista de Miami, repitiendo este desfile antichavista, el 27 de marzo 2004 realizaron una nueva marcha en las calles de la Pequeña Habana, en Miami. Confraternizando y vociferando histéricas consigna contra Chávez, se vio en esta ocasión al vendido dirigente sindical Carlos Ortega y al ex ministro de Defensa venezolano, Radamés Muñoz, con “ilustres” representantes de la mafia miamense como Tony Calatayud, reconocido terrorista dirigente del Congreso Nacional Cubano; al ultraderechista Lincoln Díaz-Balart y el alcalde de Miami-Dade, Alex Penelas.

El 7 de junio de 2007 varios grupos de la mafia anticubana de Miami, entre ellos la FNCA, envió grandes sumas de dinero para financiar las actividades antichavistas de los grupos contrarrevolucionarios en Venezuela. En esta campaña también participó la Organización de Venezolanos en el Exilio (Orvex).

El 10 de abril de 2008 la Junta de Directores del Partido Nacionalista Democrático (PND), hizo entrega del premio Paladín de la Libertad a uno de los principales representantes de la contrarrevolución venezolana, el ex general Raúl Baduel, en un almuerzo en Hotel Sheraton Miami Airport.

Otro hecho que atestigua los fuertes vínculos entre estas mafias contrarrevolucionarias tuvo lugar el 6 de marzo de 2009, cuando varios cabecillas terroristas como Huber Matos, Ángel De Fana y otros miembros de Alpha 66, se encontraron con sus socios venezolanos, representados por los conspiradores golpistas Gustavo Díaz, el ex coronel del ejército; el ex capitán Javier Nieto Quintero y el ex teniente José Antonio Colina Pulido, participantes en el golpe de 2002.

No cabe duda, pues, que en este caso Diablo los cría y la CIA se encargó de juntarlos.

● Desarrollo de una guerra ideológica basada en el terror mediático: El contar con el sostén de los dueños de los principales medios de comunicación en Venezuela, así como con el apoyo de diversas organizaciones periodísticas internacionales vinculadas a la CIA, han permitido a la contrarrevolución venezolana desarrollar una poderosa campaña ideológica contra el presidente Chávez y la Revolución Bolivariana, encaminada a desinformar y desvirtuar el proceso que tiene lugar en ese país.

Con posterioridad a la victoria de Hugo Chávez en el referéndum revocatorio del 2004, los EEUU endurecieron su guerra ideológica contra el presidente venezolano. En varias declaraciones de prominentes miembros del gobierno como la ex Secretaria de Estado Condoleezza Rice, el ex director de la CIA Porter Goss, el ex Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el general Bantz Craddock, ex Comandante de SOUTHCOM, el Director de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas John Walters, así como varias figuras de la actual administración del presidente Barak Obama, se ha acusado al presidente venezolano como violador de los derechos humanos y de la democracia, promotor del terrorismo, dictador anticonstitucional, represor y narcotraficante, vinculado al lavado de dinero y a la corrupción, genocida y otros epítetos, en un ingente esfuerzo por desvirtuar a su figura ante la opinión pública internacional.

En el intento por demonizar a Chávez y a la Revolución venezolana, se han valido de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Reporteros sin Fronteras, National Endowment for Democracy, la USAID y diversas ONG como Sinergia y Súmate, que sirven de fachada a la CIA o se vinculan estrechamente a ésta y acusan al gobierno de Venezuela de violador de derechos humanos y de la libertad de expresión.

● Crear artificialmente un diferendo entre Venezuela y Colombia como justificación para un conflicto con Estados Unidos: Antes de culminar su mandato, el presidente Bush declaró que los Estados Unidos defenderán a Colombia en caso de un conflicto militar con Venezuela, esclareciendo de esta forma su pretensión de acabar con la Revolución Bolivariana y, de esta manera, apoderarse de las importantes reservas de petróleo y gas existentes en la región.

Con la complicidad del gobierno colombiano de Álvaro Uribe, los Estados Unidos han creado una zona de tensiones en la frontera colombo venezolana mediante el empleo de miles de paramilitares, quienes realizan reiteradas incursiones para agredir al territorio de Venezuela.

Otro de los elementos del conflicto fabricado por los Estados Unidos es inculpar al gobierno venezolano de apoyar a los grupos guerrilleros de las FARC. El pasado 29 de julio de 2009, la cancillería de Bogotá acuso de manera irresponsable a Venezuela de darle a las FARC armamento sueco para su enfrentamiento armado al gobierno colombiano. Por otra parte, la legítima decisión del gobierno venezolano emitida el 17 de enero de 2008 de reconocer a las FARC y al ELN como grupos insurgentes, rechazando la certificación como terroristas endilgadas a estos por el Departamento de Estado, avivó aún más las diferencias entre las dos naciones.

A pesar de que las diferencias entre Venezuela y Colombia quedaron zanjadas en la Cumbre de Río, celebrada en marzo del 2008 y que los cancilleres de ambas naciones continuaron las negociaciones en junio de ese año, dentro del marco de la XXXVIII Asamblea General de OEA, el gobierno colombiano ha intentado de manera reiterada de recrudecer el diferendo. Un elemento nocivo para calentar la situación en la región ha sido el compromiso del gobierno colombiano de establecer siete bases norteamericanas en su territorio y, paradójicamente, las acusaciones sobre un rearme militar de Venezuela.

Con una cara de complacencia y de hipócrita fraternidad, Uribe se ha reunido con Chávez, primero el 11 de julio de 2008 en Paraguaná, en Venezuela, y, luego, en Cartagena el 24 de enero de 2009, prometiendo a eliminar cualquier diferendo entre ambas naciones. Sin embargo, solapadamente, se presta al rejuego geopolítico de Estados Unidos en la región.

El clímax de este diferendo provocado por Uribe tuvo lugar el 26 de julio del 2009 cuando acusó a Venezuela de armar a las FARC. Chávez respondió con el retiro de su embajador de Bogotá y con un eventual rompimiento de relaciones diplomáticas.

Que los Estados Unidos están usando al gobierno colombiano como futura base de agresiones no cabe la menor duda. Esto lo demuestran las reiteradas visitas de altos jefes norteamericanos a Bogotá en los últimos meses, como fue el caso de la vista realizada por el Almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de EEUU en el 2008. Unos días después, entre el 4 y el 5 de febrero de 2008, tuvo lugar una reunión en Mayport, Florida, entre altos jefes militares colombianos y estadounidenses. Un tiempo después, el 29 de febrero de ese año, el Contraalmirante Joseph Nimmich, director de la Task Force para la inteligencia del Comando Sur de Estados Unidos, visitó Bogotá con el fin de entrevistarse con el Comando General de las Fuerzas Militares colombianas.

● La Operación Tenaza: El 20 de noviembre salió a la luz pública un documento confidencial emitido por Michael Middleton Steere, de la embajada norteamericana en Caracas y dirigido a Michael Hayden, Director Agencia Central de Inteligencia (CIA), en el que se informaba al Director de la Agencia sobre el desarrollo de la Operación Tenaza, un plan elaborado por la inteligencia norteamericana para impedir la Victoria del SÍ, en la votación sobre el Referéndum de la Reforma Constitucional, a realizarse el 2 de diciembre de 2007. Este documento reconoce que la actividad contra la voluntad popular venezolana responde a una directiva interna de la CIA clasificada como directiva 3623-g-0217,

De acuerdo con la estrategia de la CIA, una de las direcciones de sus esfuerzos estaba dirigida a impedir el referéndum o al desconocimiento de sus resultados. También contemplaba un manejo de las informaciones preliminares buscando la desinformación y, como resultado inmediato, provocar una situación de caos e incertidumbre, contando con el apoyo de la prensa mediática. Los focos de protestas, preparados por orientación de la CIA, debían crear una situación de ingobernabilidad dentro de los comicios.

La participación de un reducido grupo de estudiantes vinculados a la derecha venezolana en la Operación Tenaza, por indicaciones de la CIA, quedó evidenciada en una parte de este memorándum: “En cuanto a las movilizaciones de calle, tal como lo contempla el Plan, hemos logrado persuadir a importantes sectores estudiantiles vinculados a las instituciones educativas privadas para que se incorporen orgánicamente a nuestras iniciativas para salir de Chávez. En la tercera semana de Noviembre se logró un acuerdo marco con los lideres emergentes que han acogido nuestro ideario de democracia y libertad, varias reuniones de trabajo hemos realizados, bajo la coordinación de los rectores Rudolph Benjamín Scharikker Podolski de la Universidad Simón Bolívar y Ugalde de la Universidad Católica Andrés Bellos. Estas autoridades han constituido un equipo donde participan unos grupos de profesores entre los que destacan Ángel Oropeza y su equipo del post-grado de Ciencias Políticas. A las reuniones han asistido dirigentes estudiantiles de varias universidades: Yon Goicochea de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Juan A. Mejías de la Universidad Simón Bolívar (USB), Douglas Barrios de la Universidad Metropolitana, Ronel Gaglio de la Universidad Monte Ávila, Gabriel Gallo de la Universidad Santa María. Entre estos líderes hay consenso en términos generales, pero con algunas diferencias en cuanto a las acciones concretas para los próximos días. Ha resultado halagador la postura asumido por dirigentes estudiantiles de un grupo denominado Bandera Roja, antiguamente enemigo jurado de los intereses nuestros en el país. Su dirigente Ricardo Sánchez, de la Universidad Central de Venezuela, fue uno de los que apoyo nuestra propuesta de acciones de calle directas contra las instituciones: CNE, Tribunal Supremo de Justicia y el Palacio de Miraflores.”

La participación de agencias de prensa y otros medios mediáticos en apoyo al Operación Tenaza, quedó también evidenciada: “En la esfera de la propaganda y las operaciones psicológicas contempladas en el Plan en curso, es donde hemos cosechado los mayores éxitos, hasta tal punto que en las últimas semanas hemos impuesto nuestra agenda y dominado la escena publicitaria. Los aportes de la SIP y de las agencias internacionales han sido clave. Especial reconocimiento merece Benjamín Gregg ZIF, AAPP de la Embajada, por este trabajo. El y el equipo organizado por Ravell vienen rindiendo sus frutos y requiere en esta última fase mayores aportes nuestros.”

Inicialmente, la Operación tenaza le costó a la CIA cerca de 8 millones de dólares, aunque la suma final fue mucho mayor.

Este documento es una prueba fehaciente de cómo Estados Unidos financia, planifica y organiza la actividad de los grupos ultraderechistas en Venezuela, particularmente a los estudiantes de la universidades de la burguesía.

● La Operación Peter Pan II: En un artículo firmado por Randy Alonso, el 16 de junio de 2009, se denunció que la CIA pretende repetir la ignominiosa operación Peter Pan, mediante la cual 14.000 niños fueron enviados a Estados Unidos entre 1960 y 1962 por sus familiares en Cuba, luego de una campaña desinformativa en la que se acusaba al gobierno de robar la patria potestad a los padres. Esta operación fue montada para desvirtuar el contenido de Ley Orgánica de Educación en Venezuela, creando entre los ciudadanos fuertes temores y reacciones de oposición.

Tal como hemos analizado en el presente artículo, muchas cartas tiene la CIA a su disposición para tratar de revertir el proceso bolivariano. Sus planes contemplan desde las alianzas con la mafia terrorista de Miami y los paramilitares colombianos, hasta la organización y financiamiento de la contrarrevolución interna. Desde la provocación y subversión desde Colombia, hasta la amenaza con bases militares alrededor del territorio venezolano y de la presencia de fuertes flotas navales frente a sus aguas jurisdiccionales. Asimismo, no ha descartado el empleo de una guerra ideológica sin cuartel sin parangón en la historia, solo comparable con la que se mantiene constantemente contra Cuba.

Los planes de la CIA, muchos de ellos repetidos luego de sus fracasos en Cuba, mantienen su ignominiosa esencia, tal como lo ejemplifica el intento por reverdecer la criminal Operación Peter Pan.

No caben dudas que se quiere revivir de sus olvidados rincones a la Operación Mangosta. Por suerte para los venezolanos, los planes de CIA están destinados otra vez a un rotundo fracaso. Esa es una verdad de Perogrullo.


Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

NGOs and Faith Groups Call on Honduran Government: Respect Civil Liberties and Human Rights

NGOs and Faith Groups Call on Honduran Government: Respect Civil Liberties and Human Rights Print E-mail
Written by Various Authors
Tuesday, 29 September 2009

We call on the de facto government of Honduras to restore constitutionally guaranteed civil liberties, respect human rights and freedom of expression, accept international monitoring and mediation, and establish dialogue with the constitutionally elected administration of President Manuel Zelaya. We call on all parties in Honduras to resolve this conflict through peaceful means.

We are greatly concerned about the Micheletti government’s decision to suspend constitutionally guaranteed civil liberties through the decree published on September 26th, 2009 in the official government newspaper. We are also concerned about the violations of human rights and freedom of expression that have taken place since President Manuel Zelaya returned to Honduras on September 21st. We call upon the government to immediately cease excessive use of force by police and military directed at peaceful protestors; arbitrary detentions; and harassment, surveillance and attacks against human rights defenders. We urge the government to cease acts of hostility and harassment directed at the Brazilian Embassy. We are gravely concerned about restrictions upon the freedom of the press, including the suspension of guarantees of freedom of expression included in the September 26th decree and actions to cut off power to, occupy and close media outlets.

We urge the de facto government to immediately accept Organization of American States mediators, and call upon the Honduran Supreme Court and Congress to accept the request of the Inter-American Commission on Human Rights to conduct a visit to verify the reports of human rights abuses since September 21st. We further call upon the government to provide access to other UN and OAS special rapporteurs to monitor the human rights situation.

Finally, we urge the U.S. State Department to advocate strongly for protection of human rights and civil liberties, and to use all diplomatic means to restore constitutional order in Honduras and support, in conjunction with Organization of American States, a process for national dialogue.

Jean Stokan
Director
Institute Justice Team, Sisters of Mercy of the Americas

Reverend John L. McCullough
Executive Director and CEO
Church World Service

Vicki Gass
Senior Associate for Rights and Development
Washington Office on Latin America

Robert E. White
President
Center for International Policy

Jennifer Atlee
Co-Director
Quixote Center

Viviana Krsticevic
Executive Director
Center for Justice and International Law

Michael Neuroth
Policy Advocate on International Issues
United Church of Christ, Justice and Witness Ministries

John A. Nunes
President and CEO
Lutheran World Relief

T. Michael McNulty
Justice and Peace Director
Conference of Major Superiors of Men

Sarah Stephens, Executive Director
Bart Beeson, Program Associate
Center for Democracy in the Americas

Erin Kliewer
Executive Director
STITCH

Amanda Martin
Director
Guatemala Human Rights Commission/USA

Eric LeCompte
National Organizer
SOA Watch

John Lindsay-Poland and Susana Pimiento Chamorro
Co-Directors
Fellowship of Reconciliation Task Force on Latin America and the Caribbean

Marie Dennis
Director
Maryknoll Office for Global Concerns

Nan McCurdy
President
CEPRHI, Ecumenical Committee of English Speaking Church Personnel, Nicaragua

Stephen Coats
Executive Director
US Labor Education in the Americas Project - USLEAP

Kristen Moller
Executive Director
Global Exchange

Dave Robinson
Executive Director
Pax Christi USA: National Catholic Peace Movement

Roz Dzelzitis
Executive Director
May I Speak Freely Media

Laura Carlsen
Director, Americas Program
Center for International Policy

Barbara Mecker
Staff Liaison, Latin America/Caribbean Committee
Loretto Community

Sharon Hostetler
Executive Director
Witness for Peace

Coordinated by Latin America Working Group

Venezuela solicitó a Interpol apresar a ex presidente Carlos Andrés Pérez

Venezuela solicitó a Interpol apresar a ex presidente Carlos Andrés Pérez
Por: Agencias
Fecha de publicación: 30/09/09

imprímelo mándaselo a
tus panas
Carlos Andrés Pérez
Credito: UN
30 sept. 2009 - El Ministerio Público venezolano solicitó a la Interpol apresar al ex presidente Carlos Andrés Pérez, afirmando que podría ser responsable por la asonada popular de febrero de 1989, conocida como el "Caracazo", dijo la fiscal general Luisa Ortega la noche del martes.

El estallido se registró poco después de que Pérez asumiera el cargo y respondió a un paquete de medidas económicas que incluía el alza del transporte público y la gasolina. Las protestas, fuertemente reprimidas por la policía y el ejército, dejaron 276 muertos, según cifras oficiales.

"Hay una orden de captura contra un ex presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, que por las investigaciones que se han hecho, su responsabilidad pudiera estar comprometida en estos hechos", explicó Ortega en una entrevista con la televisora estatal VTV.

La orden, explicó Ortega, "se incluye en el código rojo de Interpol, pero eso no es garantía que va a ser capturado. Eso depende del gobierno del país donde se encuentre en ese momento"

Venezuela anunció en 2007 que pediría a Estados Unidos, país donde actualmente reside Pérez, su extradición para juzgarlo como "cooperador inmediato por el delito de homicidio".

Sin embargo, Ortega explicó que esto "no se puede hacer porque ni siquiera está imputado, puesto que para el momento en que se emitió la orden de captura, ya (Pérez) estaba fuera del país".

Aunque el Estado venezolano admitió su responsabilidad ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en las muertes ocurridas durante el "Caracazo", nadie ha sido condenado por esos hechos, según la organización de defensa de los derechos humanos Cofavic, que se ha ocupado de estos casos.

La fiscal, que asegura haber "descongelado" el caso, indicó que se han imputado a tres personas por estos hechos, incluido el ministro de Defensa del gobierno de entonces, y hace una semana comenzó un proceso de exhumación en busca de identificar los restos de víctimas de esos disturbios.

martes, 29 de septiembre de 2009

Cosas que (casi) nadie sabe sobre Cuba

Cosas que (casi) nadie sabe sobre Cuba

Las típicas noticias sobre Cuba que aparecen en España suelen estar relacionadas con el estado de salud de Fidel, con las visitas que le realiza Chávez o con ejemplos que "demuestran" que Cuba es una dictadura inhumana y tercermundista.
Pues bien, aunque a Cuba le falta mucho para ser una democracia consolidada, también convendría destacar algunos de los aspectos positivos que acontecen en este país. Como resumen de éstos, aquí os dejo un artículo que encontré en El Caballo de Atila y que procede de Kaos en la Red. Con el fin de contrastar algunas informaciones, he puesto algunos enlaces de mi cosecha en el artículo.

Cuba: 22 cuestiones que quizás no sepas

1) ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano viene soportando un bloqueo económico, comercial y financiero por parte de Estados Unidos desde el año 1961, como medida de guerra por haberse liberado del imperialismo yanki, que castiga a toda empresa que comercia con Cuba, y que dicho embargo no está legitimado por las Naciones Unidas? En octubre de este año, 185 países de los 192 que integran las Naciones Unidas votaron a favor de que se ponga fin a dicho bloqueo. Los daños causados a la economía cubana por el embargo norteamericano han sido estimados en más de 53.000 millones de euros, entre 1961 y 2008. ¿Quién ejerce entonces una política genocida hacia el pueblo cubano, sino los Estados Unidos?

2) ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano celebra elecciones cada 5 años, en el ámbito municipal, provincial y estatal, y que al mismo no concurren partidos políticos, ni tan siquiera el Partido Comunista, sino que existe libre concurrencia de candidatos a las elecciones, que son propuestos por las asambleas populares de cada ámbito, al estilo de la democracia asamblearia de la Revolución Francesa de los primeros años? A Cuba se la critica por no permitir el pluripartidismo político, pero hoy sabemos que el pluripartidismo político, bajo una sociedad capitalista que todo lo compra, no garantiza en sí mismo que exista democracia, o sea, gobierno del pueblo y para el pueblo, sino una partitocracia al servicio de los más ricos, con un fuerte bipartidismo que se alterna en el gobierno, según la tendencia ideológica (más liberal o más conservadora) de los más ricos.

3) ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano aprobó una Constitución democrática de carácter socialista en el año 1976, con el voto favorable del 97% del electorado, que reconoce y garantiza los derechos fundamentales amparados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y es una de las más avanzadas del mundo? A Cuba se la critica por su falta de democracia, pero al igual que otros países, se ha dotado de una Constitución que regula su sistema político-institucional, refrendado por su pueblo, por lo que no se la puede calificar de dictatorial solo por el simple hecho de ser socialista.

4) ¿Sabían Uds. que Cuba ocupa el puesto número 50 en desarrollo humano elevado (de un total de 177 países estudiados), es decir, aquellas sociedades que mejoran las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de un incremento de los bienes para cubrir sus necesidades básicas y complementarias y de la creación de un entorno en el que se respeten los derechos humanos, según el Informe 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo?

5) ¿Sabían Uds. que Cuba es el único país del mundo que cumple los criterios mínimos para la sostenibilidad ecológica según el informe del 2006 presentado en Pekín por la asociación suiza ADENA-Fondo Mundial para la Naturaleza?

6) ¿Sabían Uds. que Cuba es, según UNICEF, el único país de América Latina que ha erradicado la desnutrición infantil, inclusive durante el duro período especial de los años 90, y exhibe la esperanza de vida más alta del llamado Tercer Mundo (78 años) y la tasa de mortalidad infantil más baja de América Latina y el Caribe (4,7 por cada mil nacidos vivos), incluso por debajo de la de Estados Unidos?

7) ¿Sabían Uds. que Cuba, con sus escasos recursos, es uno de los países que más compromisos tiene en cooperación con los Países del Tercer Mundo, desarrollando programas como Barrio Adentro en Venezuela, en el que se ha dotado a cada barrio de un centro de salud, y Operación Milagro, que ha servido, en los últimos 4 años, para devolver la vista a 1 millón y medio de personas de más de 20 nacionalidades, de forma gratuita, con el apoyo de Venezuela?

8) ¿Sabían Uds. que Cuba erradicó el analfabetismo en 1961, en sólo 2 años después de la Revolución, y que en la actualidad, a través del programa de alfabetización de adultos “Yo sí puedo”, ha permitido en escasos 2 años, liberar a países como Venezuela, Nicaragua o Bolivia, del analfabetismo? ¿O que desde 1961 en Cuba, a través de su programa de becas, se han graduado 47.000 jóvenes procedentes de 126 países en más de 33 especialidades universitarias y técnicas? ¿O que desde 1961 Cuba ha cooperado con 154 países del mundo con una aportación de 270 mil cooperantes, y que en la actualidad cooperan en el exterior más de 41 mil profesionales cubanos en 97 países, de los que 31 mil son del sector de la salud? ¿O que Cuba es el país del mundo, que más médicos aporta a la campaña de Naciones Unidas contra el SIDA, con más de 3.000 médicos, cuando entre Estados Unidos y la Unión Europea, no llegan a 1.000, indicando las Naciones Unidas que sin los médicos cubanos sería prácticamente imposible hacer la campaña; al igual que sin los 2.500 médicos cubanos enviados para cubrir el terremoto de Pakistán de 2005 no se hubiese salvado la vida de más de 1.500 personas y curado a cientos de miles más? ¿Qué Cuba tiene más médicos en el mundo que los que aporta la Organización Mundial de la Salud?

9) ¿Sabían Uds. que Cuba condenó el atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 y sin embargo, 5 cubanos, permanecen presos en cárceles de Estados Unidos desde 1997 por haberse infiltrado en las organizaciones terroristas de Miami y por haber alertado al gobierno de Estados Unidos de los planes de más de 170 atentados a la isla, siendo acusados de espionaje, en un proceso judicial amañado, condenándoseles incluso a altas penas de prisión, entre ellas, a 2 cadenas perpetuas a una misma persona, y torturándoseles en una mazmorra conocida como el Hueco?

10) ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano ha enviado cientos de miles de voluntarios a combatir contra el colonialismo en varios países de mundo, apoyando a todos los movimientos de liberación nacional de esos países, principalmente en África, como Argelia, Congo y Angola, y en Latinoamérica, como Bolivia y Nicaragua?

11) ¿Sabían Uds. que en la batalla de Cuito Cuanavale, en Angola, en 1987, gracias a las tropas cubanas se derrotó al ejército de Sudáfrica, apoyado por Estados Unidos e Israel, y se logró la independencia total de Angola, Namibia y Zimbawe, así como se dio un golpe de muerte al régimen racista de Sudáfrica, lo que permitió su desmoronamiento pocos años después y la liberación de Nelson Mandela?

12) ¿Sabían Uds. que en 1984 Cuba y Estados Unidos firmaron un acuerdo en el que Estados Unidos se comprometía a conceder 20 mil visados al año para los cubanos que quisieran viajar a dicho país y que nunca ha dado más de 1.000 visados anuales, forzando de este modo a que se produzca un proceso de emigración clandestina que debe arriesgar su vida en alta mar; emigración que es premiada en EE.UU. con una Ley de Ajuste que concede la nacionalidad norteamericana a quién viaje ilegalmente, siempre que declare ser víctima de persecución política por el gobierno cubano?

13) ¿Sabían Uds. que Estados Unidos tiene prohibido a sus ciudadanos viajar a Cuba, con penas de hasta 10 años de prisión a quién lo haga?

14) ¿Sabían Uds. que mientras en Cuba mantienen abiertas sus oficinas varios medios de comunicación extranjeros, tanto europeos, como norteamericanos (entre ellos, la CNN), sin embargo, Estados Unidos no autoriza que los periodistas cubanos trabajen en su país?

15) ¿Sabían Uds. que Cuba fue el primer país en solicitar que se suprimiera la deuda externa a los países del llamado Tercer Mundo?

16) ¿Sabían Uds. que Cuba tiene uno de los mejores sistemas sanitarios y educativos del mundo, de carácter público, gratuito y universal, reconocido por las Naciones Unidas, del que se benefician incluso ciudadanos norteamericanos con escasos ingresos, que van a Cuba tanto a ser tratados médicamente, como a estudiar, dado que no pueden pagar en Estados Unidos los precios de la sanidad y la educación, en manos de empresas privadas?

17) ¿Sabían Uds. que Cuba es una potencia en biotecnología y que muchas de sus patentes farmacológicas son empleadas para curar numerosas enfermedades en el mundo, a precios baratos, entre ellas, el fármaco que cura la úlcera del pie diabético?

18) ¿Sabían Uds. que mientras a Cuba es tachada por el Imperio de violar los derechos humanos por condenar a prisión a 75 cubanos que conspiraban con el gobierno de Estados Unidos para derribar el régimen socialista de la isla en el año 2003, sin embargo, en 50 años de Revolución, nunca se han cometido allí delitos que la propia Amnistía Internacional señala que sí ocurren en países de la Unión Europea (el Estado Español, por ejemplo) y en Estados Unidos; delitos tales como asesinato político, tortura, desapariciones, secuestro, tráfico de seres humanos y un largo etcétera de delitos, sin mencionar las cárceles- limbo como la de Guantánamo, o los vuelos secretos de aviones norteamericanos llevando personas secuestradas autorizados por varios gobiernos, entre ellos, el de España, o las ejecuciones extrajudiciales cometidas por los GAL en España bajo el gobierno de Felipe González? ¿Sabían Uds. que por quinto año consecutivo, Cuba forma parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con el apoyo principal de los países en del llamado Tercer Mundo, mientras que Estados Unidos ha quedado fuera?

19) ¿Sabían Uds. que en Cuba los adultos mayores colaboran en sus centros de trabajo o realizan labores de tipo social en los barrios y comunidades vecinales, que se les asigna un papel activo en la sociedad y no existen ancianos que vivan solos?

20) ¿Sabían Uds. que en Cuba cada año toda la población recibe un programa de simulacro de Huracanes, llamado Meteoro, lo que ha posibilitado que existan escasas víctimas en la isla, (no llega a una decena en 10 años), mientras en otros países de la zona del Caribe, incluido los Estados Unidos, mueren miles de personas, como el caso del Huracán Katrina?

21) ¿Sabían Uds. que en Cuba existen 65 escuelas de arte, se editan 80 millones de libros al año y se ruedan entre 5 y 6 películas anualmente, y que existen 11.000 instalaciones deportivas gratuitas, siendo una potencia mundial en deporte, con 24 medallas en Pekín y 27 en Atenas?

22) ¿Sabían Uds. que Cuba es, junto a Venezuela, la pionera en establecer un sistema de integración socioeconómica latinoamericana de carácter solidario, llamado ALBA, al que ya se van sumando otros países, que ha parado los pies a los tratados de libre comercio promovidos por EE.UU. que tanto han arruinado a los pueblos latinoamericanos?

Publicado por Rave a las 10:38

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lunes, 28 de septiembre de 2009

Conferencia magistral de Noam Chomsky en la Sala Nezahualcóyotl (México D.F.) Guerra, drogas y política, elementos del mundo bipolar

Conferencia magistral de Noam Chomsky en la Sala Nezahualcóyotl (México D.F.)
Guerra, drogas y política, elementos del mundo bipolar



¿Qué lecciones nos han dejado dos décadas de una realidad mundial unipolar?

Noam Chomsky disertó el pasado lunes largamente sobre esta pregunta y dejó en oídos del auditorio ideas sorprendentes, en una conferencia magistral en la Sala Nezahualcóyotl, transmitida en vivo por TV Unam y 12 televisoras públicas y universitarias que se enlazaron para enviar la señal a Aguascalientes, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tlaxcala, Yucatán, Durango y Nuevo León, además de por La Jornada on line.

Ideas sorprendentes como la de Barack Obama, presidente de Estados Unidos, descrito como una mercancía con una mercadotecnia tan exitosa, que el año pasado mereció el primer lugar en campañas promocionales por parte de la industria de la publicidad. Más famoso que las computadoras Apple. Tan vendible como una pasta de dientes o un fármaco.

O la idea de que la invasión estadunidense a Panamá, en 1989, hoy apenas una nota a pie de página para muchos, fue en realidad la señal de que Wa-shington iniciaba, a través de la ficción de la guerra contra las drogas, una nueva etapa de dominación, cuando apenas habían pasado algunas semanas de la caída del Muro de Berlín.

O bien, un dato puntual, asombroso: la preocupación manifestada en 1990, en un taller de desarrollo de estrategias para América Latina en el Pentágono, de que una eventual apertura democrática en México osara desafiar a Estados Unidos. La solución propuesta fue imponer a nuestro país un tratado que lo atara de manos con las reformas neoliberales. La propuesta se materializó en el Tratado de Libre Comercio (TLC), que entró en vigor en 1994.

Así, la reseña de Chomsky de las dos últimas dos décadas llegó al momento actual, al proceso de remilitarización de América Latina con siete nuevas bases en Colombia y la reactivación de la Cuarta Flota de su armada.

Todo, para aterrizar en la visión de un continente, el nuestro, que pese a todo comienza a liberarse por sí solo de este yugo, con gobiernos que desafían las directrices de Washington, pero sobre todo con movimientos populares de masas de gran significación.

Congruente con esta importancia que Chomsky da a los procesos sociales y a su constante llamado a visibilizar a sus protagonistas, al concluir su conferencia magistral y una entrevista con TV Unam, el académico todavía tuvo fuerzas para encontrarse brevemente con Trinidad Ramírez, dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de San Salvador Atenco, esposa del preso político Ignacio del Valle, la cual agradeció al conferencista que fuera firmante de la segunda campaña por la libertad de 11 presos, le regaló su paliacate rojo y, por supuesto, también su machete.

Blanche Petrich

A continuación se reproducen las palabras de Noam Chomsky en la sala Nezahualcóyotl:

Al pensar en cuestiones internacionales, es útil tener presentes varios principios de generalidad e importancia considerables. El primero es la máxima de Tucídides: Los fuertes hacen lo que quieren, y los débiles sufren como es menester. Esto tiene un importante corolario: todo Estado poderoso descansa en especialistas en apologética, cuya tarea es mostrar que lo que hacen los fuertes es noble y justo y lo que sufren los débiles es su culpa. En el Occidente contemporáneo a estos especialistas se les llama intelectuales y, con excepciones marginales, cumplen su tarea asignada con habilidad y sentimientos de superioridad moral, pese a lo disparatado de sus alegatos. Su práctica se remonta a los orígenes de la historia de la que tenemos registro.

Los principales arquitectos

Un segundo punto, que no hay que olvidar, lo expresó Adam Smith. Él se refería a Inglaterra, la potencia más grande de su tiempo, pero sus observaciones son generalizables. Smith observaba que los principales arquitectos de políticas públicas en Inglaterra eran los comerciantes y los fabricantes, quienes se aseguraban de que sus intereses fueran bien servidos por tales políticas, por gravoso que fuera el efecto en otros –incluido el pueblo de Inglaterra– y pese a la severidad que tuvieran para quienes sufren la salvaje injusticia de los europeos en otras partes.

Smith fue una de esas raras figuras que se apartaron de la práctica normal de retratar a Inglaterra como una potencia angelical, única en la historia del mundo, dedicada sin egoísmo al bienestar de los bárbaros. Un ejemplo revelador, en estos términos exactos, es un ensayo clásico de John Stuart Mill, uno de los más decentes e inteligentes intelectuales occidentales, en el que explicaba por qué Inglaterra tenía que culminar su conquista de la India en aras de los más puros fines humanitarios. Lo escribió justo en el momento de mayores atrocidades de Inglaterra en la India, cuando el verdadero fin de una mayor conquista era permitir a Inglaterra apoderarse del monopolio del opio y establecer la más extraordinaria empresa de narcotráfico en la historia mundial, y así obligar a China, con lanchas cañoneras y venenos, a aceptar las mercancías de fabricación británicas, que China no quería.

La plegaria de Mill es la norma cultural. La máxima de Smith es la norma histórica.

Hoy, los principales arquitectos de las políticas públicas no son los comerciantes y los fabricantes, sino las instituciones financieras y las corporaciones trasnacionales.

Una refinada versión actual de la máxima de Smith es la teoría de la inversión en política, desarrollada por el economista político Thomas Ferguson, la cual considera que las elecciones son la ocasión para que grupos de inversionistas se unan con el fin de controlar el Estado, en esencia comprando las elecciones.

Como muestra Ferguson, esta teoría es un mecanismo muy bueno para predecir políticas públicas durante un periodo largo.

Entonces, para lo ocurrido en 2008 debimos haber anticipado que los intereses de las industrias financieras tendrían prioridad para el gobierno de Obama. Fueron sus principales provedoras de fondos y se inclinaron mucho más por Obama que por McCain. Y así resultó ser. El semanario de negocios Business Week se ufana ahora de que la industria de las aseguradoras ganó la batalla por la atención a la salud, y de que las instituciones financieras que crearon la crisis actual emergen incólumes y aun fortalecidas, tras un enorme rescate público –lo que acomoda el escenario para la siguiente crisis–, apuntan los editores. Y añaden que otras corporaciones aprendieron valiosas lecciones de estos triunfos y ahora organizan grandes campañas para frenar la aprobación de cualquier medida relacionada con energía y conservación (por suave que sea), con pleno conocimiento de que frenar esas medidas negará a sus nietos cualquier posibilidad de supervivencia decente. Por supuesto, no es que sean malas personas, ni son ignorantes. Ocurre que las decisiones son imperativos institucionales. Quienes deciden no seguir las reglas son excluidos, a veces en formas muy notables.

Las elecciones en Estados Unidos son montajes espectaculares (extravaganzas), conducidos por la enorme industria de las relaciones públicas que floreció hace un siglo en los países más libres del mundo, Inglaterra y Estados Unidos, donde las luchas populares habían ganado la suficiente libertad para que el público ya no tan fácilmente fuera controlado por la fuerza. Entonces, los arquitectos de las políticas públicas se dieron cuenta de que iba a ser necesario controlar las actitudes y las opiniones. Uno de los elementos de la tarea era controlar las elecciones.

Estados Unidos no es una democracia guiada como Irán, donde los candidatos requieren la aprobación de los clérigos imperantes. En sociedades libres, como Estados Unidos, son las concentraciones de capital las que aprueban candidatos y, entre quienes pasan por el filtro, los resultados terminan casi siempre determinados por los gastos de campaña.

Los operadores políticos están siempre muy conscientes de que con frecuencia el público disiente profundamente, en algunos puntos, de los arquitectos de las políticas públicas. Entonces, las campañas electorales evitan ahondar en cualquier punto y favorecen las consignas, las florituras de oratoria, las personalidades y el chismorreo. Cada año la industria de la publicidad otorga un premio a la mejor campaña promocional del año. En 2008 el premio se lo llevó la campaña de Obama, derrotando incluso a las computadoras Apple. Los ejecutivos estaban eufóricos. Se ufanaban abiertamente de que éste era su éxito más grande desde que comenzaron a promocionar candidatos cual si fueran pasta de dientes o fármacos que asocian con estilos de vida, técnicas que cobraron fuerza durante el periodo neoliberal, primero que nada con Reagan.

En los cursos de economía, uno aprende que los mercados se basan en consumidores informados que eligen racionalmente sus opciones. Pero quien mire un anuncio de televisión sabe que las empresas destinan enormes recursos a crear consumidores uniformados que eligen irracionalmente sus opciones. Los mismos dispositivos utilizados para derruir mercados se adaptan al objetivo de socavar la democracia, creando votantes desinformados que tomarán decisiones irracionales a partir de una limitada serie de opciones compatibles con los intereses de los dos partidos, que a lo sumo son facciones competidoras de un solo partido empresarial.

Tanto en el mundo de los negocios como en el político, los arquitectos de las políticas públicas son constantemente hostiles con los mercados y con la democracia, excepto cuando buscan ventajas temporales. Por supuesto, la retórica puede decir otra cosa, pero los hechos son bastante claros.

La máxima de Adam Smith tiene algunas excepciones, que son muy instructivas. Un ejemplo contemporáneo importante son las políticas de Washington hacia Cuba desde que ésta obtuvo su independencia, hace 50 años. Estados Unidos es una sociedad que goza de una libertad poco común, así que contamos con buen acceso a los registros internos que revelan el pensamiento y los planes de los arquitectos de las políticas públicas. A los pocos meses de la independencia de Cuba, el gobierno de Eisenhower formuló planes secretos para derrocar al régimen e inició programas de guerra económica y de terrorismo, cuya escala fue aumentada bruscamente por Kennedy, y que continúan en varias formas hasta nuestros días. Desde el inicio, la intención explícita fue castigar lo suficiente al pueblo cubano para que derrocara al régimen criminal. Su crimen era haber logrado desafiar políticas estadunidenses que databan de la década de 1820, cuando la doctrina Monroe declaró la intención estadunidense de dominar el hemisferio occidental sin tolerar interferencia alguna de fuera ni de dentro.

Aunque las políticas bipartidistas hacia Cuba concuerdan con la máxima de Tucídides, entran en conflicto con el principio de Adam Smith, y como tales nos brindan una mirada especial sobre cómo se configuran las políticas. Durante décadas, el pueblo estadunidense ha favorecido la normalización de relaciones con Cuba. Desatender la voluntad de la población es normal, pero en este caso es más interesante que sectores poderosos del mundo de los negocios favorezcan también la normalización: las agroempresas, las corporaciones farmacéuticas y de energía, y otros que comúnmente fijan los marcos de trabajo básicos para la construcción de políticas. En este caso sus intereses son atropellados por un principio de los asuntos internacionales que no recibe el reconocimiento apropiado en los tratados académicos en la materia: podríamos llamarlo el principio de la Mafia. El Padrino no tolera que nadie lo desafíe y se salga con la suya, ni siquiera el pequeño tendero que no puede pagarle protección. Es muy peligroso. Debe, por tanto, erradicarse brutalmente, de tal modo que otros entiendan que desobedecer no es opción. Que alguien logre desafiar al Amo puede volverse un virus que disemine el contagio, por tomar prestado el término usado por Kissinger cuando se preparaba a derrocar el gobierno de Allende.

Ésa ha sido una doctrina principal en la política exterior estadunidense durante el periodo de su dominio global y, por supuesto, tiene muchos precedentes. Otro ejemplo, que no tengo tiempo de revisar aquí, es la política estadunidense hacia Irán a partir de 1979.

Tomó su tiempo cumplir los objetivos plasmados en la doctrina Monroe, y algunos de éstos siguen topándose con muchos impedimentos. El fin último perdura y es incuestionable. Adquirió mucho mayor significación cuando, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en una potencia global dominante y desplazó a su rival británico. La justificación se ha analizado con lucidez.

Por ejemplo, cuando Wa-shington se preparaba para derrocar al gobierno de Allende, el Consejo de Seguridad Nacional puntualizó que si Estados Unidos no lograba controlar América Latina, no podría esperar consolidar un orden en ninguna parte del mundo, es decir, imponer con eficacia su dominio sobre el planeta. La credibilidad de la Casa Blanca se vería socavada, como lo expresó Henry Kissinger. Otros también podrían intentar salirse con la suya en el desafío si el virus chileno no era destruido antes de que diseminara el contagio. Por tanto, la democracia parlamentaria en Chile tuvo que irse, y así ocurrió el primer 11 de septiembre, en 1973, que está borrado de la historia en Occidente, aunque en términos de consecuencias para Chile y más allá sobrepase, por mucho, los terribles crímenes del 11 de septiembre de 2001.

Aunque las máximas de Tucídides y Smith, y el principio de la Mafia, no dan cuenta de todas las decisiones de política exterior, cubren una gama bastante amplia, como también lo hace el corolario referente al papel de los intelectuales. No son el final de la sabiduría, pero se encaminan a él.

Con el contexto proporcionado hasta el momento, miremos el momento unipolar, que es el tópico de gran cantidad de discusiones académicas y populares desde que se colapsó la Unión Soviética, hace 20 años, dejando a Estados Unidos como la única superpotencia global en vez de ser sólo la primera superpotencia, como antes. Aprendemos mucho acerca de la naturaleza de la guerra fría, y del desarrollo de los acontecimientos desde entonces, mirando cómo reacciona Washington a la desaparición de su enemigo global, esa conspiración monolítica y despiadada para apoderarse del mundo, como la describía Kennedy.

Unas semanas después de la caída del Muro de Berlín, Estados Unidos invadió Panamá. El propósito era secuestrar a un delincuente menor, que fue llevado a Florida y sentenciado por crímenes que había cometido, en gran medida, mientras cobraba en la CIA. De valioso amigo se convirtió en demonio malvado por intentar adoptar una actitud desafiante y salirse con la suya, al andarse con pies de plomo en el apoyo a las guerras terroristas de Reagan en Nicaragua.

La invasión mató a varios miles de personas pobres en Panamá, según fuentes panameñas, y reinstauró el dominio de los banqueros y narcotraficantes ligados a Estados Unidos. Fue apenas algo más que una nota de pie de página en la historia, pero en algunos aspectos rompió la tendencia. Uno de ellos fue que se hizo necesario contar con un nuevo pretexto, y éste llegó rápido: la amenaza de narcotraficantes de origen latino que buscan destruir a Estados Unidos. Richard Nixon ya había declarado la guerra contra las drogas, pero ésta asumió un nuevo y significativo papel durante el momento unipolar.

Sofisticación tecnológica en el tercer mundo

La necesidad de un nuevo pretexto guió también la reacción oficial en Washington ante el colapso de la superpotencia enemiga. El gobierno de Bush padre trazó el nuevo rumbo a los pocos meses: en resumidas cuentas, todo se mantendrá bastante igual, pero tendremos nuevos pretextos. Todavía requerimos de un enorme sistema militar, pero ahora hay un nuevo justificante: la sofisticación tecnológica de las potencias del tercer mundo. Tenemos que mantener la base industrial de defensa, eufemismo para describir la industria de alta tecnología apoyada por el Estado. Debemos mantener fuerzas de intervención dirigidas a las regiones ricas en energéticos de Medio Oriente, donde no haríamos responsable al Kremlin de las amenazas significativas a nuestros intereses, a diferencia de las décadas de engaño cuando eso ocurría.

Todo lo anterior pasó muy en silencio, apenas si se notó. Pero para quienes confían en entender el mundo, es bastante ilustrativo.

Como pretexto para una intervención, fue útil invocar una guerra a las drogas, pero como pretexto es muy estrecho. Se necesitaba uno de más arrastre. Rápidamente las elites se volcaron a la tarea y cumplieron su misión. Declararon una revolución normativa que confería a Estados Unidos el derecho a una intervención por razones humanitarias escogida por definición, por la más noble de las razones.

Para expresarlo con sutileza, ni las víctimas tradicionales se inmutaron. Las conferencias de alto nivel en el Sur global condenaron con amargura “el así llamado ‘derecho’ a una intervención humanitaria”. Era necesario un refinamiento adicional, por lo que se diseñó el concepto de responsabilidad de proteger. Quienes prestan atención a la historia no se sorprenderán al descubrir que las potencias occidentales ejercen su responsabilidad de proteger de modo muy selectivo, en adherencia estricta a las tres máximas descritas. Los hechos perturban de tan obvios, y requieren considerable agilidad de las clases intelectuales: otra reveladora historia que debo dejar de lado.

Conforme el momento unipolar se iluminó, otra cuestión que se puso al frente fue el destino de la OTAN. La justificación tradicional para la organización era la defensa contra las agresiones soviéticas. Al desaparecer la Unión Soviética se evaporó el pretexto. Las almas ingenuas, que tienen fe en las doctrinas del momento, habrían esperado que la OTAN desapareciera también; por el contrario, se expandió con rapidez. Los detalles revelan mucho acerca de la guerra fría y de lo que siguió. A nivel más general revelan cómo se forman y ejecutan las políticas de los estados.

A medida que se colapsó la Unión Soviética, Mijail Gorbachov hizo una pasmosa concesión: permitió que una Alemania unificada se uniera a una alianza militar hostil encabezada por la superpotencia global, pese a que Alemania por sí sola casi había destruido Rusia en dos ocasiones durante el siglo XX. Sin embargo, fue un quid pro quo, un esto por aquello, una reciprocidad. El gobierno de Bush prometió a Gorbachov que la OTAN no se extendería a Alemania oriental, y que desde luego no llegaría más al oriente. También le aseguró al mandatario soviético que la organización se transformaría en un ente más político. Gorbachov propuso también una zona libre de armas nucleares desde el Ártico al Mar Negro, un paso hacia una zona de paz que eliminara cualquier amenaza a Europa occidental u oriental. Tal propuesta se pasó por alto sin consideración alguna.

Poco después llegó Bill Clinton al cargo. Muy pronto se desvanecieron los compromisos de Washington. No es necesario abundar sobre la promesa de que la OTAN se convertiría en un ente más político. Clinton expandió la organización hacia el este, y Bush fue más allá. En apariencia Barack Obama intenta continuar la expansión.

Un día antes del primer viaje de Barack Obama a Rusia, su asistente especial en Seguridad Nacional y Asuntos Eurasiáticos informó a la prensa: No vamos a dar seguridades a los rusos, ni a darles ni intercambiar nada con ellos respecto de la expansión de la OTAN o la defensa con misiles.

Se refería a los programas de defensa con misiles estadunidenses en Europa oriental y a la posibilidad de convertir en miembros de la OTAN a dos vecinos de Rusia, Ucrania y Georgia. Ambos pasos eran vistos por los analistas occidentales como serias amenazas a la seguridad rusa, por lo que, de igual modo, podían inflamar las tensiones internacionales.

Ahora, la jurisdicción de la OTAN es todavía más amplia. El asesor de Seguridad Nacional de Obama, el comandante de Marina James Jones, hace llamados a que la organización se amplíe al sur y también al este, de modo que se refuerce el control estadunidense sobre las reservas energéticas de Medio Oriente. El general Jones también aboga por una fuerza de respuesta de OTAN, que confiera a la alianza militar encabezada por Estados Unidos mucho mayor capacidad y flexibilidad para efectuar acciones con rapidez y en distancias muy largas, objetivo que ahora Washington se empeña en lograr en Afganistán.

El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, informó a la conferencia de la organización que las tropas de la alianza tienen que custodiar los ductos de crudo y gas que van directamente a Occidente y, de modo más general, proteger las rutas marinas utilizadas por los buques cisternas y otras cruciales infraestructuras del sistema energético. Dicha decisión expresa de forma más explícita las políticas posteriores a la guerra fría: remodelar la OTAN para volverla una fuerza de intervención global encabezada por Estados Unidos, cuya preocupación especial sea el control de los energéticos. Supuestamente, la tarea incluye la protección de un ducto de 7 mil 600 millones de dólares que conduciría gas natural de Turkmenistán a Pakistán e India, pasando por la provincia de Kandahar, en Afganistán, donde están desplegadas las tropas canadienses. La meta es bloquear la posibilidad de que un ducto alterno brinde a Pakistán e India gas procedente de Irán, y disminuir la dominación rusa de las exportaciones energéticas de Asia central, según informó la prensa canadiense, bosquejando con realismo algunos de los contornos del nuevo gran juego en el que la fuerza de intervención internacional encabezada por Estados Unidos va a ser un jugador principal.

Desde los primeros días posteriores a la guerra fría, se entendía que Europa occidental podría optar por un curso independiente, tal vez con una visión gaullista de Europa, del Atlántico a los Urales. En este caso el problema no es un virus que pueda diseminar el contagio, sino una pandemia que podría desmantelar todo el sistema de control global. Se supone que, al menos en parte, la OTAN intenta contrarrestar esa seria amenaza. La expansión actual de la alianza, y los ambiciosos objetivos de la nueva organización, dan nuevo empuje a esos fines.

Los acontecimientos continúan atravesando el momento unipolar, adhiriéndose bien a los principios que rigen los asuntos internacionales. Más en específico, las políticas se conforman muy cerca de las doctrinas del orden mundial formuladas por los planificadores estadunidenses de alto nivel durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1939, reconocieron que, fuera cual fuese el resultado de la guerra, Estados Unidos se convertiría en una potencia global y desplazaría a Gran Bretaña. En concordancia, desarrollaron planes para que Estados Unidos ejerciera control sobre una porción sustancial del planeta. Esta gran área, como le llaman, habría de comprender por lo menos el hemisferio occidental, el antiguo imperio británico, el Lejano Oriente y los recursos energéticos de Asia occidental. En esta gran área, Estados Unidos habría de mantener un poder incuestionable, una supremacía militar y económica, y actuaría para garantizar los límites de cualquier ejercicio de soberanía por parte de estados que pudieran interferir con sus designios globales. Al principio los planificadores pensaron que Alemania predominaría en Europa, pero conforme Rusia comenzó a demoler la Wermacht (las fuerzas armadas nazis), la visión se hizo más y más expansiva, y se buscó que la gran área incorporara la mayor extensión de Eurasia que fuera posible, por lo menos Europa occidental, el corazón económico de Eurasia.

Se desarrollaron planes detallados y racionales para la organización global, y a cada región se le asignó lo que se le llamó su función. Al Sur en general se le asignó un papel de servicio: proporcionar recursos, mano de obra barata, mercados, oportunidades de inversión y más tarde otros servicios, tales como recibir la exportación de desperdicios y contaminación. En ese entonces, Estados Unidos no estaba tan interesado en África, así que la pasó a Europa para que explotara su reconstrucción a partir de la destrucción de la guerra. Uno podría imaginar relaciones diferentes entre África y Europa a la luz de la historia, pero no se tuvieron en cuenta. En contraste, se reconoció que las reservas de petróleo de Medio Oriente eran una estupenda fuente de poder estratégico y uno de los premios materiales más grandes en la historia del mundo: la más importante de las áreas estratégicas del mundo, para ponerlo en palabras de Eisenhower. Y los planificadores se daban cuenta de que el control del crudo de Medio Oriente proporcionaría a Estados Unidos el control sustancial del mundo.

Quienes consideran significativas las continuidades de la historia tal vez recuerden que los planificadores de Truman hacían eco de las doctrinas de los demócratas jacksonianos al momento de la anexión de Texas y de la conquista de medio México, un siglo antes. Tales predecesores anticiparon que las conquistas proporcionarían a Estados Unidos un virtual monopolio del algodón, el combustible de la primera revolución industrial: Ese monopolio, ahora asegurado, pone a todas las naciones a nuestros pies, declaró el presidente Tyler. En esa forma, Estados Unidos podría esquivar el disuasivo británico, el mayor problema de esa época, y ganar influencia internacional sin precedente.

Concepciones semejantes guiaron a Washington en su política petrolera. De acuerdo con ella –explicaba el Consejo de Seguridad Nacional de Eisenhower–, Estados Unidos debe respaldar regímenes rudos y brutales y bloquear la democracia y el desarrollo, aunque eso provoque una campaña de odio contra nosotros, como observó el presidente Eisenhower 50 años antes de que George W. Bush preguntara en tono plañidero por qué nos odian y concluyera que debía ser porque odiaban nuestra libertad.

Con respecto a América Latina, los planificadores posteriores a la Segunda Guerra Mundial concluyeron que la primera amenaza a los intereses estadunidenses la representan los regímenes radicales y nacionalistas que apelan a las masas de población y buscan satisfacer la demanda popular de mejoramiento inmediato de los bajos estándares de vida de las masas y el desarrollo a favor de las necesidades internas del país. Estas tendencias entran en conflicto con las demanda de un clima económico y político que propicie la inversión privada, con la adecuada repatriación de las ganancias y la protección de nuestras materias primas. Gran parte de la historia subsiguiente fluye de estas concepciones que nadie cuestiona.

TLC, cura recomendada

En el caso especial de México, el taller de desarrollo de estrategias para América Latina, celebrado en el Pentágono en 1990, halló que las relaciones Estados Unidos-México eran extraordinariamente positivas, y que no las perturbaba ni el robo de elecciones, ni la violencia de Estado, ni la tortura o el escandaloso trato dado o obreros y campesinos, ni otros detalles menores. Los participantes en el taller sí vieron una nube en el horizonte: la amenaza de “una ‘apertura a la democracia’ en México”, la cual, temían, podría poner en el cargo a un gobierno más interesado en desafiar a Estados Unidos sobre bases económicas y nacionalistas. La cura recomendada fue un tratado Estados Unidos-México que encerrara al vecino en su interior y proponerle las reformas neoliberales de la década de 1980, que ataran de manos a los actuales y futuros gobiernos mexicanos en materia de políticas económicas.

En resumen, el TLCAN, impuesto puntualmente por el Poder Ejecutivo en oposición a la voluntad popular.

Y al momento en que el TLCAN entraba en vigor, en 1994, el presidente Clinton instituía también la Operación Guardián, que militarizó la frontera mexicana. Él la explicó así: no entregaremos nuestras fronteras a quienes desean explotar nuestra historia de compasión y justicia. No mencionó nada acerca de la compasión y la justicia que inspiraron la imposición de tales fronteras, ni explicó cómo el gran sacerdote de la globalización neoliberal entendía la observación de Adam Smith de que la libre circulación de mano de obra es la piedra fundacional del libre comercio.

La elección del tiempo para implantar la Operación Guardián no fue para nada accidental. Los analistas racionales anticiparon que abrir México a una avalancha de exportaciones agroindustriales altamente subsidiadas tarde o temprano socavaría la agricultura mexicana, y que las empresas mexicanas no aguantarían la competencia con las enormes corporaciones apoyadas por el Estado que, conforme al tratado, deberían operar libremente en México. Una consecuencia probable sería la huída de muchas personas a Estados Unidos junto con quienes huyen de los países de Centroamérica, arrasados por el terrorismo reaganita. La militarización de la frontera fue un remedio natural.

Las actitudes populares hacia quienes huyen de sus países –conocidos como extranjeros ilegales– son complejas. Prestan servicios valiosos en su calidad de mano de obra superbarata y fácilmente explotable. En Estados Unidos las agroempresas, la construcción y otras industrias descansan sustancialmente en ellos, y ellos contribuyen a la riqueza de las comunidades en que residen. Por otra parte, despiertan tradicionales sentimientos antimigrantes, persistente y extraño rasgo en esta sociedad de migrantes que arrastra una historia de vergonzoso trato hacia ellos. Hace pocas semanas, los hermanos Kennedy fueron vitoreados como héroes estadunidenses. Pero a fines del siglo XIX los letreros de ni perros ni irlandeses no los habrían dejado entrar a los restaurantes de Boston. Hoy los emprendedores asiáticos son una fulgurante innovación en el sector de alta tecnología. Hace un siglo, acciones racistas de exclusión impedían el acceso de asiáticos, porque se les consideraba amenazas a la pureza de la sociedad estadunidense.

Sean cuales fueren la historia y las realidades económicas, los inmigrantes han sido siempre percibidos por los pobres y los trabajadores como una amenaza a sus empleos, sus modos de vida y su subsistencia. Es importante tener en cuenta que la gente que hoy protesta con furia ha recibido agravios reales. Es víctima de los programas de manejo financiero de la economía y de globalización neoliberal, diseñados para transferir la producción hacia fuera y poner a los trabajadores a competir unos con otros a escala mundial, bajando los salarios y las prestaciones, mientras se protege de las fuerzas del mercado a los profesionales con estudios. Los efectos han sido severos desde los años de Reagan, y con frecuencia se manifiestan de modos feos y extremos, como muestran las primeras planas de los diarios en los días que corren. Los dos partidos políticos compiten por ver cuál de ellos puede proclamar en forma más ferviente su dedicación a la sádica doctrina de que se debe negar la atención a la salud a los extranjeros ilegales. Su postura es consistente con el principio, establecido por la Suprema Corte, de que, de acuerdo con la ley, esas criaturas no son personas, y por tanto no son sujetos de los derechos concedidos a las personas. En este mismo momento la Suprema Corte considera la cuestión de si las corporaciones deben poder comprar elecciones abiertamente en lugar de hacerlo de modos más indirectos: asunto constitucional complejo, porque las cortes han determinado que, a diferencia de los inmigrantes indocumentados, las corporaciones son personas reales, de acuerdo con la ley, y así, de hecho, tienen derechos que rebasan los de las personas de carne y hueso, incluidos los derechos consagrados por los tan mal nombrados acuerdos de libre comercio. Estas reveladoras coincidencias no me provocan comentario alguno. La ley es en verdad un asunto solemne y majestuoso.

El espectro de la planificación es estrecho, pero permite alguna variación. El gobierno de Bush II fue tan lejos, que llegó al extremo del militarismo agresivo y ejerció un arrogante desprecio, inclusive hacia sus aliados. Fue condenado duramente por estas prácticas, aun dentro de las corrientes principales de opinión. El segundo periodo de Bush fue más moderado. Algunas de sus figuras más extremistas fueron expulsadas: Rumsfeld, Wolfowitz, Douglas Feith y otros. A Cheney no lo pudieron quitar porque él era la administración. Las políticas comenzaron a retornar más hacia la norma. Al llegar Obama al cargo, Condoleeza Rice predecía que seguiría las políticas del segundo periodo de Bush, y eso es en gran medida lo que ha ocurrido, más allá del estilo retórico diferente, que parece haber encantado a buena parte del mundo… tal vez por el descanso que significa que Bush se haya ido.

En el punto más candente de la crisis de los misiles cubanos, un asesor de alto rango del gobierno de Kennedy expresó muy bien algo que hoy es una diferencia básica entre George Bush y Barack Obama. Los planificadores de Kennedy tomaban decisiones que literalmente amenazaban a Gran Bretaña con la aniquilación, pero sin informar a los británicos.

En ese punto, el asesor definió la relación especial con el Reino Unido. “Gran Bretaña –dijo– es nuestro teniente”; el término más de moda hoy sería socio. Gran Bretaña, por supuesto, prefiere el término en boga. Bush y sus cohortes se dirigían al mundo tratando a todos como nuestros tenientes. Así, al anunciar la invasión de Irak, informaron a Naciones Unidas que podía obedecer las órdenes estadunidenses, o volverse irrelevante. Es natural que una desvergonzada arrogancia así levante hostilidades.

Obama adopta un curso de acción diferente. Con afabilidad saluda a los líderes y pueblos del mundo como socios y únicamente en privado continúa tratándolos como tenientes, como subordinados. Los líderes extranjeros prefieren con mucho esta postura, y el público en ocasiones queda hipnotizado por ella. Pero es sabio atender a los hechos, y no a la retórica o a las conductas agradables. Porque es común que los hechos cuenten una historia diferente. En este caso también.

Tecnología de la destrucción

El actual sistema mundial permanece unipolar en una sola dimensión: el ámbito de la fuerza. Estados Unidos gasta casi lo mismo que el resto del mundo junto en fuerza militar, y está mucho más avanzado en la tecnología de la destrucción. Está solo también en la posesión de cientos de bases militares por todo el mundo, y en la ocupación de dos países situados en cruciales regiones productoras de energéticos. En estas regiones está estableciendo, además, enormes megaembajadas; cada una de ellas es en realidad es una ciudad dentro de otra: clara indicación de futuras intenciones. En Bagdad se calcula que los costos de la megaembajada asciendan de mil 500 millones de dólares este año a mil 800 millones en los años venideros. Se desconocen los costos de sus contrapartes en Pakistán y Afganistán, como también se desconoce el destino de las enormes bases militares que Estados Unidos instaló en Irak.

El sistema global de bases se comienza a extender ahora por América Latina. Estados Unidos ha sido expulsado de sus bases en Sudamérica; el caso más reciente es el de la base de Manta, en Ecuador, pero recientemente logró arreglos para utilizar siete nuevas bases militares en Colombia, y se supone que intenta mantener la base de Palmerola, en Honduras, que jugó un papel central en las guerras terroristas de Reagan. La Cuarta Flota estadunidense, desbandada en los años 50 del siglo XX, fue reactivada en 2008, poco después de la invasión colombiana a Ecuador. Su responsabilidad cubre el Caribe, Centro y Sudamérica, y las aguas circundantes. La Marina incluye, entre sus variadas operaciones, acciones contra el tráfico ilícito, maniobras simuladas de cooperación en seguridad, interacciones ejército-ejército y entrenamiento bilateral y multilateral. Es entendible que la reactivación de la flota provoque protestas y preocupación de gobiernos como el de Brasil, el de Venezuela y otros.

La preocupación de los sudamericanos se ha incrementado por un documento de abril de 2009, producido por el comando de movilidad aérea estadunidense (US Air Mobility Command), que propone que la base de Palanquero, en Colombia, pueda convertirse en el sitio de seguridad cooperativa desde el cual puedan ejecutarse operaciones de movilidad. El informe anota que, desde Palanquero, casi medio continente puede ser cubierto con un C-17 (un aerotransporte militar) sin recargar combustible. Esto podría formar parte de una estrategia global en ruta, que ayude a lograr una estrategia regional de combate y con la movilidad de los trayectos hacia África. Por ahora, la estrategia para situar la base en Palanquero debe ser suficiente para fijar el alcance de la movilidad aérea en el continente sudamericano, concluye el documento, pero prosigue explorando opciones para extender el sistema a África con bases adicionales, todo como parte de un sistema global de vigilancia, control e intervención.

Estos planes forman parte de una política más general de militarización de América Latina. El entrenamiento de oficiales latinoamericanos se ha incrementado abruptamente en los últimos 10 años, mucho más allá de los niveles de la guerra fría.

La policía es entrenada en tácticas de infantería ligera. Su misión es combatir pandillas de jóvenes y populismo radical, término este último que debe de entenderse muy bien en América Latina.

El pretexto es la guerra contra las drogas, pero es difícil tomar eso muy en serio, aun si aceptáramos la extraordinaria suposición de que Estados Unidos tiene derecho a encabezar una guerra en tierras extranjeras. Las razones son bien conocidas, y fueron expresadas una vez más a fines de febrero por la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, encabezada por los ex presidentes Cardoso, Zedillo y Gaviria. Su informe concluye que la guerra al narcotráfico ha sido un fracaso total y demanda un drástico cambio de política, que se aleje de las medidas de fuerza en los ámbitos interno y externo e intente medidas menos costosas y más efectivas.

Los estudios llevados a cabo por el gobierno estadunidense, y otras investigaciones, han mostrado que la forma más efectiva y menos costosa de controlar el uso de drogas es la prevención, el tratamiento y la educación. Han mostrado además que los métodos más costosos y menos eficaces son las operaciones fuera del propio país, tales como las fumigaciones y la persecución violenta. El hecho de que se privilegien consistentemente los métodos menos eficaces y más costosos sobre los mejores es suficiente para mostrarnos que los objetivos de la guerra contra las drogas no son los que se anuncian. Para determinar los objetivos reales, podemos adoptar el principio jurídico de que las consecuencias previsibles constituyen prueba de la intención. Y las consecuencias no son oscuras: subyace en los programas una contrainsurgencia en el extranjero y una forma de limpieza social en lo interno, enviando enormes números de personas superfluas, casi todas hombres negros, a las penitenciarías, fenómeno que condujo ya a la tasa de encarcelamiento más alta del mundo, por mucho, desde que se iniciaron los programas, hace 30 años.

Aunque el mundo es unipolar en la dimensión militar, no siempre ha sido así en la dimensión económica. A principios de la década de 1970, el mundo se había vuelto económicamente tripolar, con centros comparables en Norteamérica, Europa y el noreste asiático. Ahora la economía global se ha vuelto aún más diversa, en particular tras el rápido crecimiento de las economías asiáticas que desafiaron las reglas del neoliberal Consenso de Washington.

También América Latina comienza a liberarse por sí sola de este yugo. Los esfuerzos estadunidenses por militarizarla son una respuesta a estos procesos, particularmente en Sudamérica, la cual por vez primera desde las conquistas europeas comienza a enfrentar los problemas fundamentales que han plagado el continente. He ahí el inicio de movimientos encaminados a la integración de países que tradicionalmente se orientaban hacia Occidente, no uno hacia el otro, y también un impulso por diversificar las relaciones económicas y otras relaciones internacionales. Están también, por último, algunos esfuerzos serios por dar respuesta a la patología latinoamericana de que son los estrechos sectores acaudalados los que gobiernan en medio de un mar de miseria, quedando los ricos libres de responsabilidades, excepto la de enriquecerse a sí mismos. Esto último es muy diferente de Asia oriental, como se puede medir observando la fuga de capitales. En Asia oriental tales fugas se han controlado con mucha fuerza. En Corea del Sur, por ejemplo, durante su periodo de rápido crecimiento, la exportación de capitales podía acarrear la pena de muerte.

Estos procesos en América Latina, en ocasiones encabezados por impresionantes movimientos populares de masas, son de gran significación. No es sorpresivo que provoquen amargas reacciones entre las elites tradicionales, respaldadas por la superpotencia hemisférica. Las barreras son formidables, pero, si logran remontarse, los resultados van a cambiar en forma significativa el curso de la historia latinoamericana, y sus impactos más allá de ella no serán pequeños.

Traducción: Ramón Vera Herrera

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/09/22/index.php?section=politica&article=003n1pol